sábado, 11 de abril de 2009
Una familia poco normal
Como es costumbre, no tengo cosas muy interesantes para hablar con mi abuela Isabel, nos sentamos a tomar mate y nos ponemos a hablar de las viejas épocas. De su época de casada y esas cosas raras que ahora una mujer no entendería del todo o sería difícil comprender porque actuaban de tal forma en algunos casos. Si bien las cosas entre mi familia están bastante bien(ahora), no es muy común que pase en cualquier familia que tu abuela se enamore de alguien que ya tenía hijas, tres para ser específica y encima adolescentes. Que esas tres mujeres le hagan la vida imposible por haberle 'sacado' a su padre. Ella, como buena mina que es, las sacó del colegio pupilo donde estaban ya que la mamá las abandonó o las dejó con el papá y se fue, pero es abandono en fin. Como mi abuelo, su marido, no podía cuidarlas por que trabajaba todo el día y nadie de la familia se había ofrecio a criarlas unos tantos ratos, decidió dejarlas en un colegio pupilo (pensémos que antes, no era como ahora, que llamabas a una niñera y te hacía las cosas más fáciles, para tener una niñera tenías que trabajar toda una vida para que se pudiera quedar con tus hijas) y fue ahí donde apareció mi abuela. Se encargó de cuidarlas, de vestirlas, de seguirlas en todo lo que hacían, de apoyarlas, de mimarlas, de tratarlas casi como unas hijas. Pero era obvio que con un pensamiento reencoroso con el que se habrían criado, mi abuela pasaría a estar siempre en un segundo plano, como si fuese la enemiga de ellas tres. Tuvo su primer hijo después de unos años, Fernando, era chico cuando empezaban los problemas en la familia, mi abuelo no se si pudo disfrutar de su primer hijo varón tanto como pudo con ellas tres, pero era lo que tocaba. Y mi abuela siempre con la frente alta y con las ganas de seguir adelante cuidaba a su único hijo de sangre (por el momento uno), y a aquellas dieciochoañeras o un poco más que ya andaban en otra cosa, en otra etápa mas avanzada de sus vidas. A los tres años nació el segundo hijo, Diego. Pero a los dos años, mi abuelo falleció y dejó a cargo a mi abuela de dos varónes uno de 5 y otro de 2 y tres chicas bastante grandes ya. Se podría decir mujeres. Lo hizo bastante bien, todos siguieron buenos caminos. Algunos se casaron, otros se separaron, tuvieron hijos, se divorciaron, se volvieron a casar, algunos siguen con sus actuales maridos/mujeres, y cada uno con sus hijos (yo soy una de ellas, nieta de Isabel). Quería llegar ya a esta parte, en la que cuento que mi abuela pasó por un montón de cosas. Cosas buenas, y cosas muy malas. Ella vió y vivió como su familia se iba separando. Primero aclaremos que una de ellas, es o se podría decir ERA mi madrina. Con ella mi papá, Fernando, tuvo un problema laboral en el que participó (desgraciadamente) un juicio que falló a favor de él. Las cosas se pusieron mas asperas, y a pesar de que yo había disfrutado poco y nada con mis primas y mis tías la familia decidió separarse completamente. Quedamos mi papá mi mamá mi hermano y yo por un lado y el resto por el otro. Nadie sabía porque nos habían dejado de llamar a nosotros, nadie sabía porque nunca un 'como están todo bien?', nadie sabía porque mis otras dos tías y sus respectivas hijas dejaron de vernos. En fin fueron diez años y más que no supe nada mas de ellos. Llegue a desearles lo peor por mas que sea mi familia. A veces me ponía a pensar en esos días de bajón, y maldecía el momento en el que mi abuelo tuvo esas tres hijas, sentía que nos habían arriunado un millón de cosas. Y sobre todo me sentía mal, molesta, con un nudo en la garganta que nunca pude sacar, por mi abuela. Ella que dió todo por ellas, y les pagan así. Nunca me interesó hablar con nadie, ni volverme a llevar con ellas. Pero la vida te vuelve a cruzar si en tu destino lo tenés marcado, y así fue. El 29 de octubre del 2007 (creo), para los 70 de mi abuela. Se les ocurrió hacerle una fiesta sorpresa con toda la familia. A pesar de los años que no nos veíamos con esa gente, todo sea por mi abuela y nos comimos los ratos incómodos en donde nos sentíamos sapos de otro pozo. Pero no hay nada mas placentero que devolverle todo a una persona que dio todo en su vida a su marido, a mi abuelo.Y verla feliz, con sus lágrimas en las mejillás, chocha de la vida al ver a toda su familia junta. TODA con todas las letras. Yo nunca tuve la oportunidad de conocer a mi abuelo, pero se que si hoy estaría vivo las cosas hubieran sido de otra manera. No se si peor o mejor, pero de otra manera en fin. Desde ese momento, y con tiempo, las cosas de apoco se fueron solucionando. Con una de las tres, era con la que me quería llevar bien. No era mi madrina justamente, era la mas humilde y buena persona de las tres. Mi tía gaby. Con ella las cosas cambiaron y tuve la oportunidad de decirle todas las cosas que pensaba y lo que había sufrido en todos estos años (aunque suene poco emotivo, todo gracias al facebook). No solo tuve la suerte de llevarme bien con ella, sino con mi tío, y con mis tres primas. Una de ellas tiene una hija, no es prima directa, es prima segunda, pero es parte de mi familia y con eso sobran las palabras. Está de mas decir que no voy a dejar que ella pase lo mismo que yo, estos conflictos familiares se tienen que terminar. Si no está tu familia, no está nadie. Con las otras dos tías no me llevo. Con una está todo 'bien', porque no queda otra ya. Con mi 'madrina', no hay forma de que me lleve bien. Las cosas pasaron por culpa de ella, y eso no se lo voy a perdonar jamás. Una de mis características es ser muy reencorosa, pero ya no es por venganza porque no creo que le importe, sino por falta de código. Porque no la siento parte de mi familia, y tengo esa cosa de no querer que sea una más de Los Cantoni. No se merece tener ese apellido. Y ojalá nunca pierda a la gente que tiene al rededor, porque me daría mucha lástima si vuelve con un perdón en la frente. Y si llega a ser así, como volvió, que desaparezca.
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